5.8.12

El carrusel amnésico de la televisión (I).

Con insólita frecuencia surge un evento televisivo que despierta la fascinación del público y los odios enconados de sectores críticos ante las temáticas o el tratamiento que el canal responsable le da.

Hoy es un reality show de 'superación por talento', donde se imponen los problemas de convivencia o se manifiesta la clara regresión de conductas sociales (odios, celos, discriminación, manipulación, venganzas, trampas y componendas) y el talento sólo aparece como un objetivo difuso y una práctica residual que justifica todo lo anterior, ante un público ansioso de presenciar vidas tan glamorosas como desgraciadas y ante los realizadores (productores, creadores y concursantes), felices todos por el respectivo entretenimiento ligero, la creciente pauta publicitaria y el reconocimiento instantáneo. Es así como los 'protagonistas de nuestra tele' (que muy probablemente protagonizarán apenas este reality), se encumbran como famosos de ocasión y exponen sin pudor sus miserias, miedos y sueños frustrados, mientras satisfacen el voyeurismo del televidente promedio, que pasa sin problema de un crimen por entregas en cualquier noticiero en horario prime time, a una ficción que resuelve, en tres pinceladas más de farsa que de melodrama, hechos históricos complejos y dolorosos, y luego aterriza en esa realidad hecha espectáculo o ese espectáculo que suple la realidad, la de ellos y, ¿por qué no?, la nuestra: protagonistas de nuestra tele-realidad.